viernes, 5 de enero de 2007

Eso si que eran reuniones de trabajo.

A las 9 empezaban las clases, pero todos los días a las 8 había reunión. El hijo del Sol, nombre con el que conocíamos al director y responsable de la escuela, tuvo ese año la brillante idea de que los 'compañeros' nos veíamos poco y no compartíamos nuestras experiencias y que eso hacía que no hubiera un ambiente de trabajo tan feliz como el deseaba.

Así que allí estábamos todos sentaditos y medio dormidos dispuestos a iniciar una cualquiera de las reuniones de trabajo de esa temporada. Por supuesto solo hablaba el.

Hijo de sol (H de S): A ver, sentaros más juntos para que capia tota la gente. ¿Ya estáis tots?. Venga vamos a empezar.

Bueno, como sabéis, este año tenemos nuevos cursos: el de Internés, el de Sibra óstica, el de...., a ver Pepe haz el favor de descruzar las piernas, joder que te lo he dicho muchas veces y Antonio fuera, si vienes de amarillo per fer gracia salte de aquí. Luego que te lo cuenten.

¿Donde estaba?, ¿Miguel, por donde iba?, ¡ah, si!, los nuevos cursos. Pues lo dicho que hay una lista nueva de nuevos cursos y tenemos que hacer un esfuerzo todos los compañeros para inseminar todas las empresas para tener alumnos para todos.

Porque tener en cuenta que si no movemos el culo por nosotros mismos no lo va a fer ningú, y entre compañeros tenemos que ayudarnos. Hay que explicarles muy bien a todos los alumnos que en este país hay muchos monos y nosotros podemos hacer que ellos sean los que dan el plátano. ¿Queda claro?. Pepe, ostias, que descruces las piernas.

El mono, si. ¿Os lo he contado o no?. Bueno os lo torne a contar. En este país hay muchos monos trabajando, y luego están los que le dan el plátano al mono. Bien pues nosotros enseñaremos a la gente para que pueda ser de los que dan el plátano, por eso los cursos de sibra, internés, y todas las nuevas tecnologías esas que hemos metido en la programación.

A ver que más os tenía que decir, es que me interrumpís y se me va el cielo al santo, y ya estamos aquí una hora y tenéis que empezar, que ya hay alumnos por hay fuera. Bueno, es igual en la reunión de mañana seguimos. Ale compañeros a trabajar, y que os firmen todos la hoja de asistencias que el ispector viene esta semana seguro.

Pepe: Pero, hijo del sol, ¿y los equipos que pedí hace 3 semanas para poder dar el módulo de mantenimiento de trócolas?

Javi: Si, si, ¿y los bolígrafos?

Inma: ¿Y los libros de mi curso?, ¿es que esta semana acabo y la gente me dice, que si se los vamos a dar o que?

H del S: Bueno, bueno, esas son cosas sin importancia. El material está todo pedido, ya lo hablamos. Lo importante es que os firmen la lista de asistencia, que si ve el ispector de consellería y no están las firma nos cierra el curso y no cobráis.

Así que nos levantábamos, nos íbamos a tomar un cafetito, y a comenzar las clase. Y durante el almuerzo ya comentaríamos las nuevas entradas para ese traductor H del S - Castellano que día a día íbamos confeccionando.

jueves, 28 de diciembre de 2006

Por algo hay que empezar

Últimamente, quizás por la gran cantidad de tiempo libre que el trabajo me deja (¿trabajo?), he paseado por Internet y visitado muchas páginas web muy interesantes.

Un importante número de ellas son lo que llaman blog, y aunque este puede ser un término corriente para mucha gente, para mi era algo totalmente desconocido. Así que decidí averiguar de que se trataba. Como en muchas otras ocasiones en wipedia encontré la información y me decidí a crear mi propio blog.

De momento no tengo ni idea de si será personal, profesional, temático, tecnológico, o un poco de todo, aunque sobre todo se trata de poder escribir los desvaríos, reflexiones y otra hierbas que me atormentan.

Y como por algo hay que empezar.....

Rellenado el formulario de registro para le creación de blog he encontrado mi primera dificultad, hay que auto asignarse un alias, lo que toda la vida se había llamado un mote. El problema surge cuando uno es una de esas personas que pasa desapercibida, incluso cuando no quiere, y ni siquiera ha tenido un mote.

¿Y ahora que elijo?, y empiezas a hacer combinaciones con tu nombre, con iniciales, dándoles la vuelta, pero nada. Y entonces uno se deprime, pero que poca imaginación que tengo, con la de alias chulos que la gente se asigna y que yo no soy capaz de encontrar uno que no suene patético.

Total que al final, uno se queda con el que menos mal le suena de la lista de combinaciones y resulta que es igual de malo que cualquiera de los 15 desechados, pero claro, que si ya en el primer paso del registro estoy media hora, no acabaré nunca. Algo desanimado sigo adelante, y con la experiencia anterior decido no cambiar nada de las opciones que por defecto asignan y llego al final del proceso de registro. Ya está. Ya tengo mi blog. Respiro hondo y me dispongo a ver mi creación.

¡¡Ja!!, exclamó el sorprendido e ignorante internauta, si no hay nada.

Así que hasta aquí era lo fácil.